Acordes mayores y menores: cuando usarlos

¿Quieres saber cuándo utilizar acordes mayores y menores? Vamos a explorarlo a partir de una melodía. Con este análisis entenderás cuando es conveniente usar unos u otros.

Quizás ya conozcas esta melodía: el célebre himno universitario “gaudeamus igitur”:

gaudeamus_original.mscz-1

Escala: Do mayor. Está armonizado a partir de una secuencia I-IV-V–I, lo más fácil del mundo. (no voy a detenerme en el detalle de los acordes del tercer compás).

Bien, te gusta el tema pero quieres darle un aire más melancólico. Vamos a sustituir los acordes mayores por acordes menores (Dentro de la tonalidad): ten en cuenta que sustituyes grados que implican similar tensión y reposo (lo hemos explicado en otras entradas).

El I lo sustituiremos por un vi, El iv por un ii, y  el V por un vii-

gaudeamus_copia.mscz-1

Escuchalo ahora:

 De esta versión surgen dos problemas:

  1. El primer compás, que quedaba completamente armonizado con el acorde de tónica, contiene ahora una disonancia entre las notas LA y SOL. Si prescindimos de LA, también estamos prescindiendo de la nota que está aportando la sonoridad menor. O bien aceptamos la disonancia que se produce (armonizamos con nota pedal), o si tenemos varios acordes, eliminamos la nota LA en presencia de SOL, lo cual nos solventa la papeleta con bastante dignidad.
  1. Lo segundo que pasa es un caso de incoherencia tonal entre armonía y melodía, y esto sí que puede traerte más dolores de cabeza. Escucha el final: suena raro ¿verdad? Parece que la melodía y la armonía estén hablando idiomas diferentes. Estamos de acuerdo que el acorde I y vi aislados son intercambiables, pero lo que sucede es que en la melodía estamos afirmando de manera evidente la tonalidad de Do mayor (fíjate cuáles son las notas predominantes del primer y último compás), y en la armonía estamos disponiendo La menor.

¿Otras soluciones?

Alterando la tercera del acorde: Si alteramos el Mi del acorde de tónica (pasamos a mi bemol) , evidentemente sucede lo mismo, mas el agravante que la nota mib no pertenece ni a la tonalidad Do mayor ni a la relativa de La menor por lo que el cambio a un acorde que esté dentro de esta tonalidad va a sonar brusco (la nota mib va a generar saltos melódicos disonantes).

¿Quiere decir esto que por ejemplo para la nota Do, sólo podemos utilizar I, para la nota Fa sólo podemos utilizar IV o para la nota Si, sólo podemos utilizar vii-? EN ABSOLUTO.

Lo que intentamos explicarte son las consecuencias de la elección de acordes mayores y menores: cambiar el I por un vi implica pasar de un acorde mayor a uno menor, pero al hacerlo al principio y al final de la melodía estamos creando ambigüedad entre Do mayor y la tonalidad relativa menor, La menor. Esta ambigüedad a veces será deseada y otras veces no. Si tu intención es presentar algo estable, opta mejor por el acorde de tónica.

 ¿Entonces?

Cambio de tonalidad: Si lo que buscas es un aire más melancólico, puedes optar directamente por escribir la melodía en un tono menor (Aquí por ejemplo hemos pasado la melodía a Do menor). Hemos armonizado con la misma secuencia de acordes (i-iv-v-i) pero puedes percatarte que en una tonalidad menor los acordes i-iv y v (sobre los grados de la escala) son precisamente menores.

gaudeamus_menor.mscz-1

¿Quieres saber cuántos acordes deberías utilizar por compás? haz click aquí.

Esto ha sido todo.

¡Hasta pronto!

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