acordes tríadas con terceras

tres
En este último post vamos a estudiar los acordes tríadas con terceras: es decir, introduciremos una nueva nota intermedia en el intervalo de quinta justa que formara una tercera (mayor o menor) con las dos notas restantes.

Existen dos tipos de intervalos de tercera que se generan en la escala diatónica: tercera mayor, y tercera menor. La mayor tiene una diferencia de dos tonos (o 4 semitonos) y la menor de tono y medio (o 3 semitonos).

3a menor y 3a mayor

Intervalo de 3a mayor (primero) y de tercera menor (último).

Si tenemos un intervalo de quinta justa, el vacío sonoro que se genera (el salto entre las notas) es bastante grande. Esto sucedía de manera más dramática con las octavas (suenan en cierta manera huecas). Recuerda que al oído más que no gustarle el vacío, lo que le gusta es la plenitud. Se alegra de que haya más y no menos.

¿Existe una nota de por medio que llene este vacío y genere intervalos fuertemente consonantes?

La respuesta es SI.
El intervalo de tercera mayor y el intervalo de tercera menor.

Como la quinta justa no se puede dividir de manera exacta (la nota que dejaría intervalos iguales tendría una afinación que no se corresponde con ninguno de los 12 tonos con los que trabajamos) la división en este caso debe ser asimétrica y existen dos posibilidades: vamos a verlo con el intervalo de quinta justa DO-SOL:

A) Disponemos la nota Mi: triada mayor
Do- Sol: quinta justa, que es el intervalo del cual partimos.
Do-Mi: tercera mayor. Intervalo altamente consonante.
Mi-sol: tercera menor. Intervalo altamente consonante.

.

triada menorB) Disponemos la nota Mi bemol:
Do- Sol: quinta justa, que es el intervalo del cual partimos.
Do-Mi bemol: tercera menor. Intervalo altamente consonante.
Mi bemol-Sol: tercera mayor. Intervalo altamente consonante.

Dejar un intervalo de tercera mayor respecto a la primera nota o hacerlo con el menor no es precisamente inofensivo. LA SONORIDAD CAMBIA POR COMPLETO.

Escucha los dos siguientes ejemplos: los dos están realizados sólo con las notas comprendidas en el intervalo de 5ª justa en la escala de do Mayor, en el primer caso, el intervalo de 3ª respecto a la fundamental es menor, y en el segundo caso es mayor.

¿Por qué es así? Si tenemos una tercera mayor y una tercera menor, el acorde de hecho sería razonable que sonara a mayor y a menor a la vez, ¿no? (De hecho escuchas la sonoridad mayor y menor a la vez, pero una cubre notablemente a la otra).

-¿Depende esto de la posición de las notas? No. Si alteramos la posición de las notas, el intervalo sigue teniendo o la sonoridad mayor o la menor.

¿Y si quitamos la fundamental o la quinta del acorde?
Veamos que pasa:

-Si quitamos la quinta del acorde:
-Do-Mi: tercera mayor. El intervalo es mayor y por lo tanto tiene sonoridad mayor.
-Do-mi bemol: el intervalo es menor. La sonoridad es de intervalo menor.

Vamos a quitar la fundamental del acorde.
-Mi-sol: tercera menor: el intervalo suena a menor.
-Mi bemol- sol: 3ª mayor: el intervalo suena a mayor.

¿Qué está pasando? Resulta que si tenemos la tríada Do-mi-Sol, tiene sonoridad de mayor. Do-mi solamente mantiene sonoridad de mayor, y mi-sol tiene sonoridad de menor. A la que quitamos la fundamental del acorde (Do), tenemos el intervalo mi-sol, que es una tercera menor, y cuando lo escuchamos aislado efectivamente tiene sonoridad menor. ¿Qué ha pasado pues? Pues que cuando hemos eliminado Do de por medio, lo que hemos hecho es quitar la fundamental del acorde. En este caso la fundamental del acorde pasa a ser Mi.

La lección por lo tanto es:

En un acorde tríada con tercera interpuesta en la quinta justa, la relación (que no la posición) entre la nota base (fundamental) y la tercera del acorde es la que rige la sonoridad.

¿A qué suena una tríada con 3ª (mayor o menor) y quinta justa?

Pues es un caso parecido al de la quinta justa o la cuarta justa. Suena a la nota más grave, suena a la nota media y suena a la nota más aguda a la vez, siendo la nota más aguda la que centra más nuestra atención. Si con la quinta ya teníamos una dualidad, ¿para qué insertamos una nota más si lo que vamos a tener es una triplicad?

El beneficio más importante es la introducción de nuevas sonoridades en el acompañamiento de la melodía. Aparece “lo mayor” y “lo menor” en la armonía (aunque este fenómeno ya había sido suficientemente explorado en la melodía).

Además EL CONCEPTO DE TONALIDAD SE VE MUY REFORZADO. En un acorde tríada altamente consonante (intervalos de quinta justa, cuarta justa, terceras y sextas mayores y menores) construido únicamente con las notas de la tonalidad, están sonando a la vez 3 de las 7 notas de la escala de esa tonalidad. Es decir, si utilizamos el acorde sobre el I (primer grado) en una pieza en la Tonalidad de do mayor, están sonando a la vez las notas Do, Mi y Sol. Estas notas ya representan una proporción de casi el 43% de todas las notas de la escala.

Por otro lado cabe tener en cuenta que la tercera reconcilia en cierta manera esa dualidad de la quinta justa, conteniendo en parte las tendencias dispares que representan.

Hasta ahora pinta bastante bien todo. De hecho, la tercera parece incluso bastante discreta. Si escuchas cualquier coral (donde predomina el aspecto vertical de la armonía) podrás percibir este fenómeno: las voces interiores llaman poco la atención del oído a no ser que varíen el ritmo respecto de la voz superior o inferior. De hecho, para alguien con un oído no entrenado va a costar mucho seguirlas ya que el oído se desplaza automáticamente a la melodía o al bajo.

¿Podríamos seguir adelante insertando tonos entre las notas y generando intervalos consonantes? Pues aquí aparece de nuevo la tiranía de la octava: la quinta justa admite una nota interpuesta que genera intervalos altamente consonantes entre todas las notas. La cuarta justa no lo admite, así como las terceras tampoco. Con las terceras (y las sextas) HEMOS AGOTADO LA DIVISIÓN EN CONSONANCIAS DE LA OCTAVA. Cualquier división que deje intervalos más pequeños que la tercera o mayores que la sexta dentro del ámbito de la octava nos conduce a territorios crecientemente disonantes. Las últimas divisiones que quedarían con las 12 notas de nuestra música occidental serían con las segundas y las séptimas, que son altamente disonantes.

Para concluir, comentaremos otro de los milagros armónicos de la tercera, lo que permitió en su momento el desarrollo de la polifonía (el contrapunto):
Pongamos que está sonando la nota Do en la melodía:
a) La armonización con octavas justas solo permite que suene DO.
b) La armonización con cuartas y quintas justas permite que suenen SOL Y FA.
c) La armonización con terceras mayores y menores, y sus inversiones, sextas mayores y menores, va a permitir que para esa misma nota (Do), las posibilidades sean (sin crear disonancias):
MI – Mib –FA – SOL –LA – Lab.
Hemos pasado de 2 notas a 6 notas. ¡Estamos triplicando las posibilidades! Esta ampliación va a permitir entre otras cosas:

– Variedad en el acompañamiento (los intervalos armónicos entre las voces varían sin perder la consonancia entre éstas).

– Disparidad de ritmos sin pérdida de la consonancia entre las voces.
Y todavía más: el desarrollo de la polifonía lo que consiguió es que María que canta A con un ritmo B, y Juan que canta C con un ritmo D, suenen armoniosamente (sin disonancias). Para esto, en cambio, hay que dominar las leyes que rigen el contrapunto, algo que descartaremos por el momento si todavía no las conocéis a pesar de que os recomendemos encarecidamente estudiarlas más adelante.

Esperamos que os haya servido de ayuda.

¡Hasta pronto!

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