El intervalo de quinta justa

El intervalo de quinta justa

Si los intervalos musicales fueran las cartas de una baraja, el intervalo de quinta justa ten por seguro que sería el as. Podríamos hablar durante horas de las virtudes y funciones de este intervalo, pero lo más trascendente es que, después del unísono y la octava justa, es el intervalo más consonante que existe. De hecho, es el intervalo mas consonante cuando tratamos con dos notas que tienen distinto nombre. (La octava justa y el unísono se tratan de la misma nota. En el primer caso, coinciden en altura y en el segundo caso, la altura es diferente).

5La quinta justa es un intervalo en el cual la distancia entre dos notas o sonidos es de 3 tonos y 1 semitono (en total 7 semitonos). (Si hay dudas generales sobre como obtener éste intervalo en cualquier instrumento, publicaré una entrada específica para aclararlo).

Ahora escúcha estos dos intervalos:

¿Cuál te suena mejor? Seguramente el segundo, que es de quinta justa (Re-La). El primero (Fa-Si) resulta que fué bautizado como “el diablo en música” (su nombre técnico es tritono)  y llegó incluso a prohibirse. No es difícil imaginarse a los músicos de antaño sin poder dormir por haber imaginado música que contenía al diablo. Acabamos de comprobar, pues, que todos los intervalos armónicos se diferencian por el grado de consonancia entre ellos.

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Vamos a otro asunto. Estaremos de acuerdo que un intervalo de unísono o de octava tiene la sonoridad de la nota en cuestión. Es decir, por ejemplo, el Do3 del piano y el Do4 suenan juntos a Do. En el momento que utilizamos notas distintas, por ejemplo, dos que formen un intervalo de quinta justa, podemos plantearnos la siguiente pregunta:

¿A que suena un intervalo de 5a justa? (Tomemos el ejemplo anterior:  Re y La, con Re como nota más baja).

Pues te lo decimos, aunque parezca absurdo: suena a Re y suena a La a la vez. Y esto es algo nuevo, pues no sucedía con el unísono y la octava). Sin embargo, la sonoridad es más afín a la nota más aguda. ¿Por qué? Porque el oído, para bien o para mal, tiene tendencia a prestar más atención a las notas más agudas. Esto quiere decir que la nota más aguda la vamos a percibir en un primer plano. Si tarareas una canción que no esté sonando ahora, con seguridad estarás recreando la línea melódica (más aguda). Raramente vamos a cantar la línea de bajo (con permiso de los bajistas, que estamos convencidos en que se empeñan en practicar lo contrario).

Esto crea una asimetría cuando se producen dos o más sonidos simultáneamente. Cuando hay dos notas diferentes, una es por fuerza más aguda que la otra, y por consiguiente, va a ser la preferida para nuestro oído (aunque no lo deseemos así).

Ahora vamos a invertir los sonidos. Re estará arriba y La por debajo. Tenemos la inversión del intervalo o una cuarta justa. Esto es, dos tonos y un semitono (5 semitonos en total).4Esto nos da una de las claves de las inversiones: si invertimos un intervalo armónico, LAS DOS NOTAS NO VARÍAN. Lo que sí varía es:

– La distancia entre ellas (el intervalo armónico existente).
– La atención que el oído presta a cada una de ellas pues la que estaba en el bajo ahora está en el agudo.

¿Qué sucede? Pues algo muy similar a lo que sucedía con la quinta justa, sólo que Re ahora es la nota que pasa a un primer plano.

Vamos un paso más allá: vamos con un intervalo disonante: por ejemplo Si- Do con Do en el agudo.

Suena algo desagradable ¿verdad? Vamos a invertirlo a ver qué sucede: Do-Si. Tendremos ahora una séptima mayor.

Debería sonar igual de desagradable pues las notas son las mismas, aunque no es así. ¿Qué ha sucedido? La disonancia se ha desvanecido, en parte. ¿Por qué? Porqué al llevar una de las dos notas a un territorio más agudo, estamos variando la atención que presta el oído a cada una de las dos. Por lo tanto, una disonancia entre dos notas va a ser mayor en cuanto éstas estén más próximas.

SIDO inversion

Intervalo de segunda menor y su inversión de 7a mayor.

Haz la prueba con el intervalo de quinta disminuida. Escúchalo, inviértelo, y vuelve a escucharlo. Vemos que la sensación de disonancia no ha variado mucho (suena igual de desagradable). ¿Por qué? Porque la altura entre notas tampoco ha cambiado sustancialmente (solamente un semitono). En este caso, como en el de la cuarta justa o la quinta justa, más que la consonancia/disonancia (que también varía algo, todo sea dicho), estamos alterando cuanto peso le damos a cada una de las notas colocándolas en el agudo o en el grave.
Si trabajamos con intervalos idénticos en registros graves y agudos, manteniendo la distancia entre las notas y los comparamos, comprobaremos que las disonancias son más manifiestas o perceptibles. Es decir: Si3-Do3 es menos disonante que Si4-Do4.

Y todo esto no es un descubrimiento reciente,  ya se estudió hace muchos años:

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Fuente: Gavin M. Bidelman. (13/05/2013).“The role of the auditory brainstem in processing musically relevant pitch”. http://journal.frontiersin.org/article/10.3389/fpsyg.2013.00264/full).

En el gráfico izquierdo vemos que la tendencia a medida que nos separamos de la nota de referencia (del bajo) es hacia arriba. Es decir, la disonancia (o rugosidad) tiende a desvanecerse a medida que aumentamos la distancia entre las notas (y decimos tiende, porqué va fluctuando). Estas fluctuaciones, por el contrario,  no suceden con sonidos puros (es decir tonos puros, sin armónicos de por medio).

En definitiva: un intervalo de quinta justa va a ser más consonante que el de cuarta justa, un intervalo de sexta va a ser más consonante que uno de tercera (aquí quizás podríamos discutir algo) y que un intervalo de séptima va a ser más consonante que uno de segunda.

Ahora, ¿Qué sonoridad aportan las quintas a una melodía?: ya hemos visto que un intervalo de quinta justa suena agradable al oído. Pero si armonizamos una melodía solamente con intervalos de quintas justas, notaremos que hay algo que suena raro, hay algo que se nos escapa:

Y os vamos a dar algunas claves:

El intervalo de quinta justa (junto con el de cuarta y octava), podríamos decir que es un intervalo aséptico (neutro) en comparación con otros. No es mayor ni menor, no es completamente consonante pero en ningún modo disonante. No tiene la cualidad de la octava de producir otros sonidos manteniendo las notas de la melodía. Por todo esto, puede resultar en algunos casos monótono o incluso ambiguo.

-Por otro lado, si nos movemos en un contexto tonal, el V grado (o dominante) es un grado de tensión respecto a la tónica. Arma la escala de Do mayor y armonízala por quintas en el bajo. ¿Que tenemos? Primero, la escala de Fa mayor sonando simultáneamente, y segundo, cada nota de la escala de Fa mayor tiene en la melodía en todo momento una nota de gran tensión (la dominante). En definitiva: ¡No podemos aislar los intervalos de su contexto!

Como resumen, en esta entrada hemos visto lo siguiente:

  • Que es un intervalo de quinta justa y su inversión, de cuarta justa.
  • Cómo la sonoridad de estos intervalos es ambigua.
  • Cómo en cualquier intervalo la nota aguda queda en primer plano (el oído le presta más atención).
  • Cómo la disonancia es menor cuando invertimos intervalos de segunda, tercera, y cuarta y cómo la disonancia para un intervalo determinado es mayor en los registros agudos.
  • Los efectos del intervalo de quinta justa y de cuarta justa en un contexto determinado.
  • Como ejercicio: toma una melodía en cada tonalidad y armonizala con intervalos de cuarta justa y quinta justa.

Para ello:

  • Utiliza intervalos de 5a justa por debajo de la línea melódica o bien,
  • Utiliza intervalos de 4a cuarta justa por debajo de la línea melódica.
  •  Si se generan de manera natural por las armaduras intervalos de 4a o 5a que no son justos, haz uso de las alteraciones.

En la sección de acordes y teoría trataremos con los demás intervalos que puedes encontrarte.

¡Hasta pronto!

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