Estructura de una melodía

estructura de la melodia

Bien. Con este artículo sobre la estructura de una melodía, vas a convertirte como por arte de magia en un maestro. Aprenderás en unos pocos pasos todos y cada uno de sus secretos fundamentales.  Espero que la santa inquisición musical no tenga en cuenta algunas de las cosas que voy a exponer, y me perdone. Vamos a empezar…

1. ¿Qué es una melodía?

La Güiquipedia nos arroja con su definición a las tinieblas: una sucesión de sonidos que es percibida como una sola entidad.

Bueno, de hecho no es que la definición sea errónea. Es que es incompleta. Quizás lo peor es que se salta lo más importante: Es una sucesión de sonidos ¡OR-GA-NI-ZA-DA!, y que debido a ésta organización, es percibida como una entidad. La organización de los sonidos puede ser más lúcida o menos lúcida, más clara o más ambigua. Pero sin organización no hay melodía. Te lo repito: sin organización no hay melodía.

2. El periodo: un paradigma de melodía.

Si anteriormente hemos hablado de organización, tendré que empezar a referirme a ésta. Pero no puedo referirme a organización sin un modelo estándar. Y este modelo estándar se llama melodía cuadrada o periodo.

Un periodo es una entidad musical que se estructura jerárquicamente de la siguiente manera:

  • Periodo: se compone de dos frases (periodo binario) o tres frases (periodo ternario), llamadas antecedente y consecuente. O pregunta y respuesta, como tu prefieras.
  • Frase: Cada frase consta de dos o tres semifrases.
  • Semifrase: Cada semifrase consta de dos o tres incisos.
  • Inciso: Es la unidad comprensible más pequeña en un suceso musical. Suele componerse de patrones rítmicos básicos que pueden aparecer de manera autónoma en otros momentos del periodo.

Según las frases, semifrases o incisos presenten o no un fuerte contraste entre sí, hablaremos de frases o semifrases afirmativas (poco o nulo contraste) o negativas (fuerte contraste o diferencia).

Te has quedado igual ¿Verdad? A continuación lo entenderás en seguida con los siguientes ejemplos:

STRAUSS FLEDERMAUS

Joseph Strauss. Opereta “Die Fledermaus”

SHORE TWILIGHT AND SHADOWS

Howard Shore. “Twilight and Shadows”. O.S.T. The lord of the rings.

BERNSTEIN AMERICA

Leonard Bernstein. Del musical “West Side Story”

JULIUS FUCIK MARCH OF TRIUMPH

Julius Fucik. “March of the triumph”

VERDI LA DONNA E MOBILE

Giuseppe Verdi. Aria de Rigoletto: “La donna è mobile”

 

3. Más allá de la melodía cuadrada

La pregunta que nos hacemos ahora es: ¿Puedo componer una melodía escapando de éste esquema?

Pues poder sí puedes. Pero debes fijarte en la mente que la melodía es una sucesión de sonidos ORGANIZADA. Si optas por romper éste esquema, debes tener una alternativa para organizar éstos sonidos que el oído reconozca. Incluso en los casos más inquietantes, en los que parece que el músico se salta éstos preceptos a la torera, responden a una lógica organizativa quizás no evidente a simple vista, pero muy familiar al oído.

Hazme un favor. Escucha el Boléro de Maurice Ravel. Si ves la partitura, vas a encontrarte algo parecido a ésto:

bolero frases

Maurice Ravel. “Boléro”. La primera frase en naranja, y la segunda frase o consecuente en morado.

¿Dónde están los incisos, las semifrases y todo lo que hemos estado hablando? ¿Podrías acotarlo y reconocerlo? Salvo las dos frases marcadas en color, poco más podemos hacer a priori para solucionar ésto. Parece algo caótico y desorganizado con tantas ligaduras por doquier.

Sin embargo, la solución a ésta encrucijada es más fácil de lo que parece: la melodía está construída en realidad a partir de blancas con puntillo que responden a la lógica interna del compás. ¿No me crees? Escucha ésto:

Y ahora fíjate en la partitura correspondiente:

BOLERO reducción-1

Maurice Ravel. “Boléro”. Reducción de la melodía.

 

¿Me estoy sacando ésto de la manga? En realidad no. Estas blancas con puntillo son precisamente las notas marcadas en morado en la siguiente partitura:

ravel analisis

Maurice Ravel. “Boléro”. Notas principales de la melodía.

Aquí es donde puedes apreciar que se trata de una trama “infame” de anticipaciones, ligaduras, prolongaciones, notas de paso, bordaduras y demás. Pero el oído reconoce esa línea melódica casi podríamos decir infantil, detrás de tanta exhuberancia.

He aquí la auténtica estructura de una melodía. Más allá de las abstracciones como el periodo, las frases, las semifrases y los incisos, la verdadera  melodía aparece cuando el oído reconoce la lógica organizativa de los sonidos y lo puede agrupar como algo autónomo o como una entidad.  En el ejemplo anterior, el oído a pesar de un aparente caos, es susceptible de reconocer ésta lógica.

No te pierdas el próximo post sobre construcción de melodías, donde trataré con detalle las cuestiones de intervalos melódicos, tonalidad y saltos armónicos encubiertos. Con el presente post y el que publicaré, habré cubierto la parte técnica de la melodía.

 

 

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